This is a rapid glimpse at the truth of Creation. It mentions several evidences that support creationism. Please share with your Spanish-speaking coworkers and friends. Later on, a full-length book will be available. For inquiries contact: Ruby Villarreal by e-mail at: creavit@terra.com or by mail at: Juan de O’Donoju 470, Virreyes, 78240 San Luis Potosi, SLP, MEXICO
 
 
Un vistazo a la verdad de la Creación
Por Ruby Villarreal


Introducción

Este resumen no intenta resolver todas las preguntas que pueda haber sobre la cuestión de orígenes. Más bien, es un vistazo rápido a la gran cantidad de información disponible en la actualidad que apoya la autoridad definitiva que la Biblia tiene. El factor decisivo para acercarse al tema es la persuasión del lector, pues si uno está buscando fundamentos para defender su fe en que Génesis contiene la verdad, encontrará respaldo, y tal vez será provocado a leer con mayor detenimiento los primeros nueve capítulos del libro inicial de la Palabra de Dios, y analizar a la par las evidencias científicas que dan testimonio de lo que ellos contienen. Si uno es un escéptico en cuanto a la Biblia se refiere, puede no cambiar de parecer, o puede ser incitado a examinar más minuciosamente sus creencias ante la evidencia abrumadora que señala claramente la existencia de un único y sabio Creador.

La Biblia es verdad

Por muchas razones podemos estar seguros de que la Biblia es lo que afirma ser: la Palabra de Dios, sin adulteraciones, plena de la revelación que Dios ha querido transmitir al hombre. Su contenido tiene como misión llevar al hombre a restablecer su relación íntima con Dios, a través de el reconocimiento de su calidad de pecador y la necesidad que tiene de un acceso al Creador. Este camino es únicamente a través de el Señor Jesucristo, el único y suficiente Salvador.

La Biblia demuestra que es verdadera en cuanto a contenido e inspiración en varias maneras. Una de ellas es su misma composición. Fue escrita en un periodo de unos 1500 años, por cerca de 40 personas diferentes, de todo tipo de extracciones culturales, en tres idiomas, en tres continentes, abarcando una larga porción de la historia de la humanidad. Toda ella es coherente, y en ningún caso presenta contradicciones. Y su propia historia da testimonio de que ha sido protegida por la mano de Dios a través de los siglos.

En todos sus relatos la Biblia es fidedigna, ya que en cuanto a exactitud histórica lo ha probado a través de los hallazgos arqueológicos que dan fe de que lo que ella narra efectivamente sucedió. También las profecías cumplidas con asombrosa precisión son una marca de autenticidad. Hay muchísimas profecías que se han cumplido en el pasado remoto, pero también hay aquellas que han visto su cumplimiento en tiempos recientes, como el nacimiento de la nación moderna de Israel.

También en todo lo que tiene que ver con ciencia la Biblia ha demostrado ser correcta. En tiempos pasados se ridiculizaban algunas nociones contenidas en ella, pero conforme el entendimiento de la ciencia ha avanzado, se ha ido comprobando que ningún punto es equivocado, trátese de el vacío, el sonido que producen las estrellas, o inclusive, del campo de la medicina. Las instrucciones de salubridad que Dios impartió a los israelitas siguen vigentes en la actualidad.

Hay cualidades especiales en toda la constitución de la Biblia, a tal grado que ha sido reconocido su carácter sobrenatural por hombres de renombre a través de la historia. Muchos de los grandes personajes del pasado han tenido a la Biblia como guía de sus acciones, e inspiración de sus proezas.

La Biblia ha demostrado indudablemente que es el Libro de la revelación divina, ya que cumple con los siguientes requisitos:

  1. Ha sido transmitida con precisión desde el tiempo en que fue escrita.
  2. Es correcta al tratar de personajes y acontecimientos históricos. No confunde nombres, sucesos ni fechas, y la arqueología confirma cada vez más su exactitud.
  3. Está desprovista de absurdos científicos.
No solamente cumple lo anterior, sino que lo sobrepasa. Tiene completa unidad y armonía, puesto que la historia que encierran las Escrituras es de principio a fin una sola: la redención del hombre. Cristo Jesús mismo lo expresó con la frase: "Tu palabra es verdad." (Juan 17:17).

El relato de la creación

La Biblia contiene la verdad acerca del origen del universo y la vida, y nos lo presenta con sencillez y precisión:

  1. En el primer día, Dios separó la luz de las tinieblas (creación del universo, del día y la noche).
  2. En el segundo día, separó la expansión de las aguas (creación de la atmósfera).
  3. En el tercer día, separó lo seco de las aguas (creación de la tierra seca y los mares) y creó las plantas.
  4. En el cuarto día, hizo el sol, la luna y las estrellas (creación de los astros).
  5. En el quinto día, creó los peces y animales acuáticos, y todas las aves (primeros seres vivos).
  6. En el sexto día, hizo todos los animales terrestres y culminó su obra con la creación del ser humano, formado a su imagen y semejanza.
  7. Al séptimo día, Dios terminó su trabajo creador y descansó.
Dios hizo todo cuanto existe a partir de la nada, pues es todopoderoso y autoexistente. Sin embargo, a la gente no le gusta tener que responsabilizarse ante El de sus actos, así que inventaron:

La teoría de la evolución

Esta es una teoría sin fundamento científico que dice que los seres vivos evolucionaron a partir de formas primitivas que existieron en el muy distante pasado de nuestro planeta.

En primer lugar, hay que aclarar que la idea de evolución que presentan los evolucionistas es la transformación de una especie simple en otra más compleja, a través de minúsculos cambios físicos y orgánicos que se van acumulando durante extensos periodos de tiempo. Esto es MACROEVOLUCION y jamás se ha demostrado que haya sucedido. Como ejemplo podemos citar el "progreso" de animal acuático a reptil a mamífero. En todo contexto, a esto se refiere la palabra "evolución". La adaptación al clima y al entorno que pueden lograr y de hecho realizan los seres vivos es algo diferente: no produce nuevas especies, sólo demuestra la gran versatilidad que tiene la creación original. Se llama MICROEVOLUCIÓN. Como ejemplo podemos ver las distintas razas de perro: no dejan de ser perros a pesar de las grandes diferencias en fisonomía (compara un Chihuahueño con un San Bernardo).

La evolución presume de poder dar una explicación del origen del universo, apartada de un Ser Supremo y Creador. Propone el Big Bang, o Gran Explosión, en donde de la nada intemporal e inmaterial surgió todo lo que actualmente existe y postula una edad de 20 mil millones de años para el universo, y de 4500 millones de años para la tierra.

La evolución asevera que el hombre no es sino otro animal más, proveniente de antepasados simiescos. Su moralidad, sentimientos, raciocinio, lenguaje y demás atributos exclusivamente humanos aparecieron por azar. El hombre proviene de un caldo prebiológico y no va a ninguna parte. Es solamente un accidente más en este universo accidental.

Sin embargo, son los mismos evolucionistas quienes nos revelan por qué se aferran tan testarudamente a una noción que es más un conjunto de fabricaciones ficticias que se creen por fe que algo asentado en la realidad observable. Apoyan la evolución porque de otra manera tendrían que admitir que existe un Dios omnipotente ante el cual tienen que rendir cuentas. Se liberan de las ataduras de la virtud y pueden dar rienda suelta a todos sus instintos debido a que están expresando su naturaleza animal, heredada de sus antepasados. Pero la evolución es un cuento de hadas para adultos. Comienza igual que todos los cuentos infantiles: Hace mucho, mucho tiempo… expresado en millones de años para que parezca más creíble. Pero sigue tratándose de una rana convertida en príncipe.

Creacionismo

Esta es la contraparte de la evolución. Es la declaración de que Dios hizo el universo entero, y creó este planeta y todas las formas de vida que lo habitan en seis días literales, tal y como lo revela Génesis. La creación especial de Adán y Eva, y su subsecuente caída en el pecado, son la base para requerir de salvación para la humanidad—esta salvación es otorgada únicamente a través de Jesucristo.

La ciencia verdadera en ningún momento es enemiga de lo que la Biblia relata. Encontramos que las leyes físicas que rigen al universo fueron puestas por Dios para mantener en orden y funcionamiento a Su creación. Una gran cantidad de científicos notables realizaron sus investigaciones y lograron grandes descubrimientos gracias a que entendían que el principio operativo del universo es Dios. Muchos de estos hombres se opusieron fuertemente a la idea de la evolución, y la descartaron como una filosofía sin fundamento. Pero las condiciones sociales del siglo pasado fomentaron que fuera aceptada cada vez más por la sociedad, llegando a la época actual en que se enseña como un hecho científico comprobado. Sin embargo, ahora es cada vez más clara la evidencia que la regresa a su lugar de mera ideología.

Tenemos leyes biológicas que contradicen fuertemente la evolución, como la de biogénesis, que expresa que ningún ser vivo puede provenir de materia inerte. No obstante, los evolucionistas insisten en que de alguna manera, en algún momento, los organismos se formaron a partir de sustancias no vivas. Esto es imposible por poderosas razones:

    1. La atmósfera primitiva hubiera impedido la aparición de la vida, con oxígeno o sin él.
    2. Las cantidades de materias primas necesarias para sintetizar la vida en un medio acuoso son tan grandes que jamás se hubieran logrado reunir.
    3. Las proteínas y el ácido desoxirribonucleico son demasiado complicados como para poder producirse al azar.
    4. Los sistemas biológicos tienen que funcionar en conjunto, y hacer algo que sea de provecho para el organismo. Es una orquestación demasiado especializada.
    5. La célula viva requiere de que todo funcione al mismo tiempo, o nada funciona y no hay vida. La vida no se puede producir. Solamente se transmite de un ser vivo a otro.
    6. En último caso, la vida sólo puede crearse por un agente externo inteligente que dirija y controle los procesos.
Si esto no trae a tu mente a Dios como único medio capaz de crear la vida, tal vez no seas muy vivo, o tengas una motivación oculta para no verlo.

Toda la naturaleza expresa un diseño. Jamás encontraremos diseño sin un diseñador. Hay desde átomos en constante movimiento hasta grandes sistemas estelares que fueron puestos en marcha por Alguien que sabía perfectamente lo que hacía. Estadísticamente, es una precisión imposible de producir al azar.

Las leyes de la herencia, las restricciones impuestas a las variaciones biológicas, la incapacidad de reproducción de los híbridos verdaderos, la falta de consistencia en la selección natural, la fatalidad de las mutaciones, la inexistencia de cambios graduales, el altruismo, los códigos genéticos y el lenguaje humano… todo esto da evidencia colosal en contra de un proceso ciego y sin dirección como la evolución.

Por qué se detuvieron los procesos evolucionarios no tiene respuesta de parte de los evolucionistas. Nosotros sí sabemos: no se detuvo nada porque nunca ha habido evolución en proceso en ningún momento de la historia del universo.

Los argumentos con los que la evolución ha tratado de respaldar su caso son en su mayoría conceptos mal aplicados, ideas erróneas o información falseada. Cada una de sus propuestas se derrumba ante una inspección minuciosa.

La complejidad de la vida desconcierta a los evolucionistas, y se encuentran con situaciones que no pueden explicar. Sus intentos por desentrañar estos misterios ocasionan más preguntas que respuestas, y al final balbucean: "De alguna manera se hizo, ¿o no?" o su favorita "Pero la vida existe..."

Si la evolución se queda corta para explicar la vida en este planeta, no puede ni intentar proponer los orígenes del universo. Ni siquiera ofrece una explicación plausible de la formación de la luna, mucho menos de los planetas de nuestro sistema solar.

Ahora bien, las leyes naturales que gobiernan al universo, como las de termodinámica, colocan un obstáculo infranqueable en el camino de la evolución. El Big Bang es científicamente absurdo, pero lo sostienen porque no les queda otra opción más que Dios, y ésa la rechazan irrazonablemente.

Mas cuando vemos lo que nos rodea con los ojos bien abiertos, nos damos cuenta de que hay múltiples pistas que señalan a una creación sabia y reciente, es decir, con una edad que no sobrepasa los 10,000 años. La cantidad de sales disueltas en los océanos, el campo magnético terrestre, la velocidad de erosión, y muchos otros rasgos de nuestro planeta e inclusive del espacio delatan la juventud del universo.

Los evolucionistas han ido multiplicando por diez la edad de la tierra cada veinte años desde principios de siglo, por lo que ahora resulta ser 100,000 veces más antigua de lo que era en 1900. Claro, antes pensaban que la célula era tan compleja como una pelota de ping-pong, pero al ir descubriendo sus especializados componentes… lo único que se les ocurre es darle más tiempo al proceso. Pero ni una pelota de ping-pong se puede crear por sí misma, y aunque lo hiciera, no cobraría vida, ni con toda la eternidad a su disposición. El factor tiempo no es el elemento mágico que necesita la evolución para ser factible.

Los fósiles se rehusan a cooperar con la teoría de la evolución. Les acarrean severos problemas a los científicos que creen en ella. Hay discontinuidades imposibles de llenar; las tumbas en masa hablan de un enterramiento rápido y violento, y no un depósito de milímetros de tierra cada década sobre cadáveres expuestos a la intemperie. La columna geológica que usan como referencia es imaginaria.

Se han hallado fósiles inoportunos que echan por tierra el orden evolucionario fabricado con tanto cuidado. Sale a la luz el proceso de fijación de fechas al estilo evolucionista: el razonamiento en círculo, en que un fósil fecha a la roca, y la roca fecha al fósil. ¿Edad real? Desconocida. ¿Edad adivinada? Millones de años, claro está.

Los métodos de fechamiento son un fraude, ninguno es absoluto. Todos se basan en presuposiciones incomprobables, y cuando marcan una fecha que está en desacuerdo con la idea evolucionaria arbitrariamente se adjudica otra. Los métodos radiométricos (potasio-argón y rubidio-estronio) dan fechas excesivamente antiguas, con márgenes de error de hasta 2 ó 3 millones de años. El método del carbono 14 no funciona tampoco. En primer lugar, solamente se puede utilizar en materiales orgánicos, y tiene un alcance máximo de 30,000 años. Sin embargo, el carbono 14 todavía no alcanza su punto de equilibrio, por lo que en realidad todas las fechas que se han obtenido con él no rebasan los 5000 años. Interesante, ¿no creen? Este método ha marcado fechas de hasta 3000 años de antigüedad en animales vivos. Imagínense lo que hará con restos más viejos. Por tanto, ninguna fecha proporcionada por los métodos comunes es fidedigna, y harán bien en dudar de cuanta cosa sea fechada como de hace cientos de miles de años, y peor aún, millones de años.

Y llegamos al hombre, corona de la creación de Dios, que fue formado del polvo de la tierra y dotado de vida por el aliento divino mismo. ¡Y los evolucionistas se atreven a decir que vino de un mono! En qué poca estima se tienen ellos mismos, y cómo desprecian la singularidad humana.

En varios lugares del planeta hay rastros de la ocupación del hombre que son anteriores a su supuesta aparición, lo cual nos conduce a dudar de los antepasados humanos. Al investigarlos concienzudamente, nos damos cuenta de que ningún supuesto prehumano es parte de nuestra línea genealógica. Varios de los hallazgos han sido fraudes, como el hombre de Piltdown, o el hombre de Java. Otros han sido vergonzosos errores de parte de los paleontólogos, como el hombre de Nebraska, que resultó ser un cerdo extinto, o el hombre de Pekín, que fue un mono destazado por humanos verdaderos. Otros, considerados primitivos por defectos genéticos o enfermedades, como el hombre de Neanderthal, ahora se clasifican como totalmente humanos. Luego llegamos a los simios extintos que los evolucionistas tercamente insisten en que son del linaje del hombre. No dejan de ser monos al estudiarlos bien, como los australopitecinos. Entonces hacen su aparición estelar restos como el cráneo 1470, que obliga a los paleontólogos a admitir "O nos deshacemos de éste cráneo, o desechamos nuestras teorías acerca del hombre primitivo", o el hueso KP 271, que se clasifica como simiesco, pero es netamente humano, y luego se disculpan diciendo: "Ubicarlo como de humano con esa antigüedad parecía absurdo, aunque sería lo correcto".

En realidad, no se encuentra el eslabón perdido porque nunca ha existido. Los cráneos de Calaveras, de Swanscombe, de Fontechevade, de Steinheim… todos anteceden a los pre-humanos, acabando de una vez por todas con la creencia evolucionaria de que el hombre proviene del mono. El hombre fue creado hombre por Dios, y eso es definitivo.

El diluvio

Para cerrar con broche de oro la demostración de que la Biblia es cierta 100%, seguimos con la realidad del diluvio universal. Así como el relato de la creación es cierto, la continuación también lo es.

La historia humana concuerda con la narrativa que encontramos en Génesis. La prehistoria es un invento. Es lo que los evolucionistas quisieran hacernos creer para que nos traguemos el resto de su sarta de engaños. Pero las evidencias apuntan a que el ser humano surgió tan recientemente como lo declaran las Escrituras: unos 6000 años atrás.

El hombre fue creado en el Edén, mas cayó en pecado al decidir gobernarse por sí mismo y desacatar las órdenes de Dios. A partir de allí la maldad moró en el corazón del hombre, siendo la primera muerte humana un asesinato. Y la degradación fue en aumento, sin freno, llegando al punto en que Dios decidió acabar con lo que había creado, pues por ser santo y perfecto, no puede tolerar el pecado. Pero había un varón justo, que merecía otra oportunidad. Dios optó por salvar a Noé con su familia y un muestrario de la vida animal. Le dio instrucciones para que construyera un arca en la cual pudieran estar a salvo del diluvio que iba a enviar sobre la tierra.

Noé obedeció, y entró al arca junto con su esposa, sus tres hijos y las esposas de éstos, más los animales que respiran aire. El arca era lo suficientemente grande (capacidad aproximada: 500 vagones de carga de ferrocarril) para contenerlos a todos ellos junto con alimento y los aperos necesarios para reiniciar la vida en la tierra después de la catástrofe.

En el día determinado, Dios cerró la puerta del arca y abrió las fuentes del grande abismo y las cataratas de los cielos. El mejor modelo que he encontrado para explicar cómo se pudo haber llevado esto a cabo es que en ese momento fue expulsada con gran violencia a través de una ruptura en la superficie terrestre una enorme cantidad de agua subterránea que se encontraba almacenada desde la creación del mundo. Esto produjo un surtidor tan alto, que el agua subió hasta la estratosfera, de donde cayó de regreso a la tierra atomizada en forma de lluvias torrenciales y granizo (que instantáneamente enterró, sofocó y congeló a los mamuts y rinocerontes lanudos que se han encontrado en Siberia y Alaska). Llovió de esta manera durante 40 días y 40 noches.

El agua siguió brotando a caudales por esta grieta, hasta cubrir todo el planeta, que en ese entonces tenía una fisonomía muy diferente a la actual (había un solo continente, los mares eran pequeños y no muy profundos y las montañas eran mucho más bajas de lo que son ahora). Llegó el punto en que el agua que inundaba la tierra mitigó el chorro, mas el agua continuó saliendo por 150 días.

Al aliviarse la presión sobre el substrato de roca basáltica, se alzó una cresta en medio de lo que ahora son los océanos (la Cresta o Dorsal Medio-Océanica que se puede ver en los mapas de relieve del mundo). Esto causó que los continentes se deslizaran cuesta abajo desde la Cresta, lubricados con agua, en direcciones opuestas, hasta quedar en las posiciones que actualmente ocupan. Poco a poco, el agua que había quedado sobre los continentes fue drenándose hacia las cuencas oceánicas, hasta que la forma de la tierra quedó casi como ahora la conocemos.

Cuando por fin la tierra se secó lo suficiente, Noé y su familia desembarcaron, junto con los animales, encontrándose en un lugar absolutamente diferente al mundo que ellos conocían anteriormente. De esas ocho personas volvió a surgir toda la humanidad, y de esos animales que sobrevivieron en el arca se pobló nuevamente el planeta. El nivel del mar permaneció sumamente bajo todavía durante un tiempo largo, para facilitar la migración humana y animal a todos los rincones del mundo. Posteriormente llegó el momento en que el nivel del océano subió lo suficiente para separar permanentemente las regiones del mundo, con las zonas climáticas y de fauna localizada que ahora conocemos. Pero hubo muchas especies que no llegamos a conocer, como los:

Dinosaurios

En primer lugar, estas criaturas existieron en verdad. La Biblia contiene unas de las mejores descripciones de dinosaurios, y de hecho, les dedica más palabras que a cualquier otro animal contenido en sus páginas. El behemoth descrito en Job 40:15-18 solamente puede ser un gigantesco dinosaurio herbívoro, tal vez un braquiosaurio, mientras que el leviatán descrito en el 41:1-34 era mayor y más temible que un plesiosaurio. Estas bestias fueron definitivamente contemporáneas del hombre, pues fueron creadas por Dios junto con el resto de los animales. El escritor de Job debe haberlas conocido de primera mano. Vivieron en el Edén, junto con Adán, y posteriormente abordaron el arca con Noé. Sin embargo, en el mundo postdiluviano algunos no hallaron comida suficiente, otros tuvieron que cambiar sus hábitos alimenticios, otros fueron presa del hombre, otros no se pudieron adaptar al nuevo entorno, y poco a poco, se fueron acabando, de tal manera que se consideran extintos en la actualidad.

CONCLUSIÓN

Pero la desaparición de los dinosaurios recalca el estado corrompido en que ahora se encuentra la tierra. Las especies animales están extinguiéndose a razones alarmantes, el hombre ha llegado a un estado de degeneración igual o peor al que suscitó el diluvio, y nos preguntamos: ¿qué diferencia hace si creo en la evolución o en la creación?

Déjame decirte que toda en el mundo. No puedes creer en la evolución si crees en el Creador, pues la premisa de la evolución es que no hay Dios, que no hubo creación, y que todo cuanto existe es producto del capricho del azar.

¿Pero no se puede conciliar la evolución con la creación, es decir, pensar que Dios haya empleado a la evolución para crear a los animales? No, la respuesta es un rotundo no. No puedes creer en la mal llamada "evolución teísta", ni en ninguna otra idea que trate de mezclar la creación con la evolución. La evolución en todas sus formas es una mentira, es un engaño de Satanás para mermar el efecto que Dios pueda tener en la vida del hombre. No se puede conciliar la verdad con la mentira. Hay blanco y negro, sin escala de grises intermedia.

Si tú crees en Dios, en la Biblia, y en Jesucristo como tu Salvador, no puedes creer en la evolución. Y te voy a dar la más poderosa razón para ello:

Si el mundo provino de una gran explosión, si se formó de la nada por casualidad, y la vida llegó a ser por procesos aleatorios, entonces la muerte era un ingrediente necesario y ha sido parte natural del universo desde su nacimiento. Por tanto, la muerte no es consecuencia del pecado, y el pecado no es pecado. ¿De qué nos iba a salvar Cristo, entonces? ¿Qué razón habría para que Dios ofreciera a Su propio Hijo como rescate por nuestra vida? Si tan sólo somos un pedazo de materia que existe por un momento y luego se desvanece, ¿para qué se nos da la oportunidad de la vida eterna? Si todo lo que somos es material, no tenemos un alma ni un espíritu que vivan por siempre. ¿Cuál es el fin de la fe? ¿Y para qué nos dio Dios la Biblia? ¿No sería un franco desperdicio?

Es sorprendente que un ateo pueda entender esto mejor que muchos cristianos. En las palabras de G. Richard Bozarth, en su escrito "El significado de la evolución" para la revista El Ateo Americano:

"El cristianismo ha pelado, todavía pelea, y peleará contra la ciencia hasta el fin extremo respecto a la evolución, porque la evolución destruye absoluta y finalmente la misma razón por la que supuestamente se hizo necesaria la vida terrenal de Jesús. Destruye a Adán y Eva y el pecado original, y entre los escombros encontrarás los lastimeros restos del hijo de dios [sic]. Quita el significado de su muerte. Si Jesús no fue el redentor que murió por nuestros pecados, y esto es lo que significa la evolución, entonces ¡el cristianismo es nada!" Y el efecto que tiene el creer en la evolución es devastador. Roba al hombre de un sentido de propósito, de un destino. Le quita la esperanza, y le arroja al vacío irremediablemente. La evolución consiente la existencia del asesinato, del racismo, del homosexualismo, de la drogadicción y de peores cosas condenadas claramente por Dios. Al fin y al cabo, los animales así se comportan, ¿por qué nosotros no podemos? Todo lo malo es aceptable ante la evolución: es natural. Si venimos de Adán, creado por Dios, los valores son absolutos y Dios pone las reglas. Si venimos del mono, evolucionado por casualidad, los valores son relativos y el hombre pone las reglas. Según el mundo, esta segunda opción te libera.

En 1962, en Estados Unidos se dejó de orar y de enseñar los diez mandamientos en las escuelas, y la evolución se comenzó a inculcar como un hecho científico probado. Las estadísticas muestran qué ocasionó este alejamiento de la verdad de Dios: el rendimiento escolar bajó de un promedio de 97 a un promedio de 89 del cual no se ha podido recuperar. La cantidad de adolescentes entre 15 y 19 años de edad que padecen enfermedades venéreas aumentó 226%. La cantidad de embarazos en niñas de 10 a 14 años de edad aumentó 553%. La cantidad de parejas que viven en concubinato (unión libre) aumentó 536%. La cantidad de divorcios se disparó 117%. Y los crímenes violentos subieron 794%. Cifras que crecieron alarmantemente en menos de 40 años. En comparación, el crecimiento total de la población aumentó tan sólo un 25% en ese mismo tiempo (1962-1990). Sin embargo, en agosto de este año (1999), el estado de Kansas dejó de enseñar la evolución en las escuelas porque no es un hecho científico.

Desgraciadamente, el pensamiento evolucionista se ha infiltrado en todos los ámbitos, y de ti y de mí depende que la gente conozca la verdad. Como cristianos bíblicos no tenemos más opción que estar al tanto de este asunto, y aprovechar cada oportunidad que se nos presente para dar a conocer la verdad de la Creación. Es de suma importancia que les enseñemos a nuestros hijos que la evolución es una mentira, y que estemos armados contra ella y sus secuelas. ¡Preparémonos para pelear en la victoria de Jesús! Seamos cristianos instruidos, y tengamos a la Biblia como autoridad definitiva. Los conceptos científicos pasan, y cambian, pero la Verdad Eterna de Dios permanece, y al final, siempre es la que tiene la razón.

Si nunca habías pensado en el asunto, o si no eres cristiano siquiera, tal vez quieras cuestionar tu posición. Para acercarte al Creador y regresar al diseño perfecto que Él realizó en la creación, necesitas reconocer que eres pecador por el simple hecho de ser humano y descendiente de Adán. Eso te separa irremediablemente de Dios, a menos que aceptes como tu Señor y Salvador a Su Hijo Unigénito Jesucristo, que se hizo hombre, murió y resucitó para salvarte por toda la eternidad. Puedes hacerlo diciéndole ahora mismo: "Señor Jesús, en estos momentos confieso que soy un pecador y que necesito de ti. Ven a mi corazón y hazme nacer de nuevo, deseo esa vida eterna que sólo en ti puedo tener. Conviértete en el Señor de mi vida." No volverás a ser igual. Te invito a que consideres esta magnífica opción que el Dios omnipotente pone a tu alcance, pues al retornar a tu Padre Celestial, te conviertes en una persona con una nueva identidad y un destino brillante. ¡Que Dios te bendiga!
 

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